Cuando llega el buen tiempo (primavera y verano) y los paseos al aire libre se hacen más frecuentes, hay un peligro silencioso que muchos dueños de perros pasan por alto: las espigas. Estas pequeñas semillas secas, comunes en campos, parques y caminos rurales, pueden parecer inofensivas, pero representan una seria amenaza para la salud de nuestras mascotas.
Las espigas son una parte del trigo en forma de lanza que forman parte de algunas plantas gramíneas, como el trigo, la avena o el pasto silvestre. Cuando estas plantas se secan al llegar el verano, sus espigas se desprenden con facilidad y se esparcen por el suelo, arrastradas por el viento o al paso de personas y animales. Tienen una forma puntiaguda y están diseñadas para clavarse en la tierra.
Esta forma les permite engancharse fácilmente al pelaje de los perros, sobre todo en aquellos con pelo largo o rizado. Durante un paseo, es muy común que estas semillas se adhieran a las patas, el pecho, las orejas o el hocico del animal.
Una vez en contacto con el cuerpo, la espiga diseñada para avanzar en una sola dirección le permite penetrar con facilidad en la piel o introducirse en orificios como los oídos, la nariz o los ojos. Lo más preocupante es que no pueden retroceder, por lo que continúan avanzando hacia el interior del cuerpo, causando inflamación, dolor, abscesos y en muchos casos, infecciones serias que pueden requerir de intervenciones quirúrgicas complicadas. En zonas como entre los dedos, las axilas o detrás de las orejas, pueden pasar desapercibidas hasta que el daño ya está hecho.
Estos son los síntomas que pueden presentar:
En oído: Sacude mucho la cabeza, se rasca el oído constantemente, mantiene la cabeza ladeada, mal olor o secreción del oído, pueden dar lugar a otitis.
En trufa: Estornudos repetitivos, sangrado nasal, moco o secreción unilateral
En ojos: Lagrimeo excesivo, cierre del ojo o lo mantiene entrecerrado, ojo rojo e inflamado, se rasca con la pata
Entre dedos: Cojera repentina, se lame o muerde la pata constantemente, enrojecimiento, inflamación o pus, dolor al tocar la zona
Piel o cuerpo: Bultos extraños, inflamación o abscesos, dolor al tocar ciertas zonas, lamerse de forma obsesiva en un solo lugar
Para evitar estos problemas podemos: Evitar paseos por zonas con pasto seco alto, revisión diaria (patas, orejas, ojos, genitales), cepillado después del paseo, pelo recortado (en razas de pelo largo), uso de botas o ropa protectora si es necesario
